Comer zanahorias
La alegría de vivir
Mamá guarda los boletos de lotería con las esquelas. Dice que los muertos no quieren que la vida le dé monedas. Que lo suyo va de otra cosa. ¿Dónde tiro este envase? Aquí. ¿Y esta cáscara de almeja? Aquí también. ¿Pero esto no es envases? Claro. Es el envase de la almeja. Mamá aparca encima de la acera. Aparca donde quiere. Conduce como quiere. La policía del pueblo hace la vista gorda. Mamá se queja de no tener plaza de minusválidos. Todo sería distinto. El tribunal le dio un 18% y para la plaza necesita un 33% de minusvalía. Le dijeron vuelva en unos meses. Jose y yo dormimos en la cama de papá. Mis padres duermen separados desde hace años. Todo lo hacen separados. Todo menos dos cosas. Enfrentarse a la muerte y discutir. En uno de mis viajes al cuarto desde la cocina donde están todos, lloro. ¿Nunca sentiré que lo tengo resuelto? Yo lo busco y no lo encuentro. Mi manera de sentir. El infierno de tu gloria ha pasado por mí. Teresa me llama desde la peluquería. Pongo la cámara. 9000 kilómetros nos separan. Su pelo es de papel de plata y le sale de la cabeza un secador. Dice papá que nunca ya podrá olvidarla después de esas pintas. Papá lo ha vuelto a hacer. Su peluquera nos saluda. I love your hair. ¿Jau are iú? Le habla alto mamá. Mamá cree que basta con gritar para que te entiendan. Alegría de vivir. Este año papá les hace a ellos gin tonic. Para mí ya fue la Piña Colada. Y para mamá. Y para ti que me lees. El sitio de mi recreo. Yo me busco y no me encuentro. Cuando mis ojos se llenan de papá, me sale jugar. Juego con él a hacer un avión con mis brazos. O un pájaro que quiere volar. Yo subo los brazos mientras él los baja. Su piel ya es vieja. Un golpecito de nada se lo recuerda. Cuando te haces viejo se te pone la piel muy fina, me dice. Mamá también es vieja. No tiene muelas. Tampoco paladar. Pero ya no quiere nada de todo eso. Dice que come con las paletas como un conejo. Los conejos comen zanahorias y no ropa vieja. Se atraganta. Tose. Sigue con la carne atravesándole la traquea. Tose. Sigue. Se pone de pie. Tose. Nos ponemos los tres de pie. Alerta. Papá se prepara para hacerle la heimlich. Tose. No hace falta la heimlich. Deja de darme siempre esos sustos, pienso. Deja de comer carne si no tienes muelas, le digo. Atragantarse en catalán se dice ennuegar y es precioso. Mamá también es vieja pero es niña a la vez. Lo que habrá dentro de mí, yo lo busco y no lo encuentro, mi manera de sentir. A mí mamá me atraviesa. A Jose le encanta porque hace lo que le da la gana. Eso me pone contenta. Por fin mamá hace lo que quiere. De mil maneras, de mil lamentos. Cuando nos lleva de vuelta a la estación, papá nos cuenta que no verá terminada la obra del desdoblamiento de la vía de la Tour de Carol. Ya subidos en el tren busco para cuándo está previsto terminar la obra. Mayo de 2027. ¿Oculta algo papá? Siempre.


